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En ese lugar llamado Lorca

por Houda Bakkali

Hay momentos hechos para el recuerdo. Momentos que nos gustaría que perduraran eternamente por la carga de felicidad y de entusiasmo que nos transmiten. El pasado 4 de mayo tuve el gran privilegio de inaugurar la exposición “Mujeres y Arte Digital. Rompiendo estereotipos.” Un trabajo muy personal, lleno de ilusión, de recuerdos y de una trayectoria, a veces nada fácil, pero repleta de esas experiencias que indudablemente hacen entender mejor la vida. El pasado 4 de mayo, el Parador de la preciosa ciudad de Lorca me brindó la magnífica oportunidad de mostrar parte de mi alma y, además, hacerlo rodeada de buenos amigos, de gentes de bien llenas de gratitud y de cariño. A todos ellos dediqué unas palabras que hoy quiero compartir en este espacio mágico llamado Viceversa Magazine para que el mundo sea partícipe de esa parte de mi alma que siempre quedará en Lorca.

Buenas tardes,

La primera vez que pisé este Parador, hace unos dos, me enamoré de sus espacios, de su elegancia, de su juego de luces y de sombras, de su entorno privilegiado. Y pensé en lo maravilloso que sería poder exponer en él mi trabajo. Hoy, sin duda, puedo asegurar que este Parador es también un espacio de sueños cumplidos, un espacio lleno de aquello que los árabes llamamos Baraka, una bendición llena de carisma y de buena suerte. El mismo carisma que envuelve las calles de Lorca, que envuelve su historia, su cultura, su legado ecléctico. Una ciudad que efectivamente lo borda, como lo bordan sus gentes, sus sabores, sus sonidos y su energía.

Lorca hoy arropa una obra hecha para rendir tributo al color, al entusiasmo, a la libertad. Una obra en la que brindo homenaje a una mujer africana, árabe y musulmana única. Esa mujer única que fue mi madre y que seguro que hoy observa feliz en algún lugar del universo como su legado y el poder de su serena imagen invitan a descubrir otras épocas en las que no había miedo a la libertad. Una imagen hecha para romper estereotipos, que grita alto y fuerte contra el involucionismo. 

Hoy la vida me brinda la oportunidad de hacer una de las acciones más maravillosas del ser humano: dar la gracias. Gracias a Paradores, no sólo por permitirme el gran privilegio de estar hoy aquí, por confiar en mi trabajo y por apoyar el arte, si no por haber sido mi segunda casa en tantos y tantos viajes por España. Dar las gracias a tantos amigos que sólo con su ayuda puedo seguir un camino nada fácil. Desde Ginebra hasta Nueva York, desde Italia hasta Ontario, desde Tomelloso hasta Finlandia, desde Alcázar hasta París, desde Córdoba hasta Barcelona, desde Marrakech hasta Macondo, desde Madrid hasta el cielo…, Todos y cada uno de los amigos que desde hace semanas han ido alimentando esa espiral de energía positiva con Lorca como protagonista y que hoy eclosiona en este maravilloso encuentro con todos vosotros. 

Quiero dar las gracias a todo el equipo humano de este Parador, en especial a su director, Pedro Carreño, el mejor ejemplo de la excelencia que caracteriza a Paradores. Gracias a los amigos que han venido de lejos y a aquellos que están lejos pero que también están aquí. Quiero agradecer a José Luis, mi pareja, mi compañero, mi vida que siempre sea capaz de hacerlo todo mucho más fácil. Y, sobre todo, agradeceros que me regaléis el bien indudablemente más preciado del ser humano, el único irreemplazable: vuestro tiempo.

Es la primera vez que expongo las obras más representativas de mi trayectoria artística en España. Me siento muy privilegiada de que Lorca sea el lugar elegido para acoger parte de mi alma. Y me siento muy privilegiada de poder contar con vosotros para compartirla. GRACIAS.

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