Beautiful African Couple

Soda, rhythm and a beautiful African couple

/ Art / Heat Design, los eternos momentos el cine

Heat Design, los eternos momentos el cine

Por Houda Bakkali

Siempre he entendido el arte como una necesidad, como una fuerza interior incontrolable que pide salir, tomar forma y cobrar vida para transmitir algún tipo de emoción al mundo. Así, como un impulso fortuito e imparable brotó la obra Heat Design. Como admiradora incansable del Séptimo Arte, cada película me suscita un apetecible interés por el detalle. Las escenas, los planos, los movimientos de cámara, la luz, el sonido…, cada ingrediente se antoja como todo un universo simbólico que habla su propio idioma, pero que a la vez entra en una perfecta simbiosis con el resto de elementos para crear un único cosmos. Así, todas esas horas dedicadas a vivir el cine, no sólo suponen una contemplación placentera a través de la historia, si no también un ejercicio intelectual en búsqueda de los detalles que marcan el ritmo, de los detalles que rompen el ritmo y de los detalles que eternizan en la memoria el ritmo. Cada película deja alguna o varias huellas, y ésas son las que he querido recoger en Heat Design. Una obra que rinde tributo a algunas de las escenas más memorables del cine, a sus personajes más emblemáticos y a los momentos que más impacto me han supuesto. 

Quién no recuerda la mítica primera escena de “El Padrino” en la que un inconmensurable Marlon Brando escucha con una perturbadora serenidad a Amerigo Bonasera. Quién no ha oido alguna vez esa mítica frase de Don Corleone “Pero ahora vienes a decir “Don Corleone, pido justicia”, y pides sin ningún respeto, no como un amigo. Ni siquiera me llamas padrino.” Sin duda, un momento impagable del Séptimo Arte que ningún cinéfilo nos cansamos de admirar. U otra de las memorables escenas de este mismo filme como la que interpretan un joven Al Pacino y el eterno e inigualable actor secundario John Cazale. Aquel abrumador instante en el que Michael Corleone agarra y besa con ira a su hermano, sentenciando su muerte con la frase “sé que fuiste tú Fredo. 

Clásicos como “El espantapájaros”, que nos arrastra del sosiego a la perturbación. Del orden de lo previsible al caos de la locura. Marcando una quietud trastornadora a través de Lion, un personaje que desborda Al Pacino y que completa la magistral interpretación de uno de los grandes nombres de la gran pantalla como es Gene Hackman. Un película que inmortaliza escenas que hablan de la soledad y de la compañía, de los sueños y de la realidad, de la bondad del hombre y del sentido siempre imprevisible de la vida. 

Y quién no ha vivido con intensidad las escenas que nos regaló Hitchcock. Escenas de obras maestras como “Con la muerte en los talones en la que el galán Cary Grant sortea su suerte y corre en la agónica escena del avión persiguiéndole en medio de la nada. Y quién no se ha dejado seducir por ese ángel azul, cautivador y rompedor llamado Marlene Dietrich. 

Sin duda, el cine es ese extraño y, casi perfecto, arte que mezcla oscuridad y luz, serenidad y desasosiego, compañía y soledad. Que tiene ese capacidad diabólica de impregnarnos algo de su esencia. Y es esa esencia la que he querido recoger en Heat Design. Esos momentos, esos justamente. Ese segundo que por un motivo u otro ha removido algo dentro de mi cerebro y ha buscado materializarse en una reintrepretación hecha a partir de color frente a oscuridad y de elementos que buscan inmortalizar el instante y contribuir a ese deber de eternizar obras universales que nos alimentan el alma. La mano colérica de Michael Corleone, la serenidad perturbadora de Marlon Brando, la soledad de la locura de Lion, el ritmo irrepetible y agónico de “Con la muerte en los talones.” Y tantos otros momentos que siempre formarán parte de nuestra memoria. 

VER SERIE HEAT DESIGN